Usamos los conceptos para definir y delimitar el mundo cognitivo en el cual nos desenvolvemos. Para hacerlo, es necesario clasificar, caracterizar y diferenciar las clases dentro de los marcos teóricos vigentes.

Formulamos hipótesis y las validamos a través de cadenas coherentes de razonamiento lógico (inductivas y deductivas).

Finalmente, proponemos nuestras ideas y las argumentamos de manera coherente y completa para persuadir, convencer y dar la posibilidad a otros de elegir nuestra idea como suya. La creatividad y la originalidad solamente llegan a ser trascendentes cuando podemos persuadir a otros para que la adopten como suya.